El oficio continúa en tus manos
Cuidados de Uso
Sigue estas recomendaciones y tu pieza de cuero seguirá contigo por muchos años.
El cuero cambia con el uso: se suaviza, toma brillo en algunas zonas, puede marcarse ligeramente…
Esa es una de sus mayores cualidades: cada pieza se vuelve única con tu manera de usarla.
Algunos de nuestros herrajes son en latón.
Es normal que, con el tiempo, el latón desarrolle una pátina en la superficie.
El latón es un material muy resistente a la corrosión, incluso en ambientes salinos, y esa pátina forma parte de su carácter y durabilidad.
La mayoría de nuestras piezas están hechas en cuero plena flor. Esto significa que trabajamos la capa más noble de la piel, sin lijarla en exceso ni tapar sus marcas naturales. Por eso, en algunos bolsos es normal ver:
pequeñas marcas de picaduras de insectos,
ligeros rasguños de cercas u otras huellas de la vida del animal.
Estas marcas no son defectos: son parte de la autenticidad del cuero plena flor.
Nuestro trabajo consiste en analizar cada piel con detalle y seleccionar las zonas visibles para que la pieza final tenga armonía y equilibrio entre carácter y belleza.
Para el uso diario, lo mejor es:
limpiar tu pieza con un paño suave, seco o ligeramente humedecido con agua y jabón suave, sin empapar el cuero;
dejar secar siempre a temperatura ambiente, lejos de fuentes de calor directo.
Si quieres nutrir el cuero, puedes usar cremas especializadas para cuero.
Siempre te recomendamos hacer primero una prueba en una zona poco visible para ver cómo reacciona la piel antes de aplicarla en toda la superficie.
Cuando no estés usando tu pieza:
guárdala en la bolsa de tela en la que viene el producto,
Idealmente con el bolso ligeramente relleno (con papel suave) para evitar deformaciones,
en un lugar seco, ventilado y lejos de la luz solar directa.
